Mi ruta del café y el té: desde China, pasando por Laos y Tailandia, hasta llegar ahora a Vietnam
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Me sentía estancado en Salamanca, España, ya que no conseguía encontrar un local para una cafetería y, en general, todo avanzaba muy lentamente. Así que, para aprender más y conocer a otros amantes del café, decidí visitar regiones cafeteras. Empecé en Kunming, China, ¡y fue increíble! Iba todos los días a la calle principal del café para probar los granos locales y ponerme en contacto con fincas y productores.
La amabilidad con la que me encontré por todas partes fue algo completamente nuevo para mí. La gente no solo estaba interesada en mi dinero o en el hecho de que fuera un turista; realmente sentí que importaba a las personas que conocí. Un nuevo amigo viajó a Pu'er para reunirse conmigo y me presentó al representante del gobierno chino para la industria del café. Otro propietario de una cafetería me dio los datos de contacto de una finca que comparte mis valores.
Visité fábricas y fincas de café y té, y recibí la amabilidad de desconocidos en las mágicas montañas del té de Jingmai. En el mercado nocturno, por ejemplo, le pedí a un grupo de chicas al azar que me tradujeran algo. Una de ellas me preguntó qué me gustaba, hizo el pedido por mí y luego me dijo que ya había pagado: «Bienvenido a China», me dijo. Fue simplemente increíble. Esta pequeña experiencia no tiene que ver con el café, pero muestra lo importantes que pueden ser los pequeños gestos. En definitiva, no quiero separar el trabajo de la vida. También compartiré experiencias personales en mi blog para que podáis conocer mejor mi vida. ¿Habéis tenido experiencias similares en algún lugar del mundo? Espero vuestras noticias.
¡Más por venir! :)